cajas-fuertesLo hemos dicho una y otra vez, en realidad lo hemos dicho hasta el cansancio, pero es una de esas verdades elementales que vale la pena repetir aunque canse: Ningún método de seguridad es perfecto. Cualquier método de seguridad que se emplee en lo que sea, siempre tiene la posibilidad de ser violentado de alguna forma. No importa cual sea, solo se puede apuntar más y más alto, a métodos de seguridad más y más seguros, pero ninguno es definitivo 100%, aunque sean extremadamente difíciles de violentar, son falibles. Lo único que importa es que sea suficiente para mantener a raya a los pillos y malhechores que puedan intentar de arremeter en su contra.

Obviamente esta charla sobre imposibilidad de protección absoluta incluye las cajas fuertes, esos mecanismos que por definición y naturaleza fueron diseñador para proteger nuestros objetos más valiosos, pueden ser vulnerados de una u otra forma. Alguien podría hacerse con su contenido aunque nos cueste creerlo, pero siempre podemos hacer algo para incrementar el grado de protección. Dependiendo siempre del tipo de intrusión, que podemos definir en dos grupos.

– Intrusión remota: aquí nos referimos a que la caja fuerte no es violentada en nuestro hogar o donde se encuentre originalmente, si no, que la caja misma es tomada, extraída de su sitio de descanso para ser llevada a otro donde los malhechores pueden implementar métodos para complejos para su apertura y tomarse el tiempo que necesiten para ello. Es un tipo de robo poco frecuente y dependiendo de la caja es más o menos complejo, pero representa una posibilidad, un día podrías dirigirte a tu caja fuerte y en vez de encontrarla abierta y más vacía que el corazón de tu ex, simplemente no encuentras la caja, tal como con el corazón de tu ex.

¿Cómo remediarlo? Lo más sencillo, más no lo más práctico sería que te hicieras con una caja fuerte enorme y pesada, pero sabemos que esta solución es inadmisible para la mayoría, sobretodo si solo intentas proteger tus documentos personales y algunos ahorros en efectivo y no tienes un cuarto extra en tu piso donde alojar esta monstruosidad de seguridad. La otra opción es empotrarla de la mejor forma que puedas, el típico hueco en la pared es una excelente opción si estás en un piso, o también puedes empotrarla en el piso si estás en una casa que te lo permite. Es una solución permanente, no podrás estar moviendo la caja sin hacer reformas generales.

– Intrusión in situ: esto obviamente se refiere a cuando los pillos intentan abrir la caja fuerte directo en donde se encuentre. Ya sea utilizando métodos para descubrir la combinación o mediante la fuerza bruta, es lo más común de suceder, sobretodo si se tiene un modelo de caja fuerte más o menos común, podrían saber sus puntos débiles lo cual facilitaría su intrusión. Lamentablemente en estos casos la única solución es hacerte con una mejor caja fuerte. A menos que estés dispuesto a rodearla de cadenas y candados para ralentizar al enemigo.

En ambos casos un excelente consejo es: esconde tu caja! Siempre es más difícil robar algo que no sabes donde está. si quieres contar con el mejor servicio técnico visita http://cerrajeroelmasnou24h.es